Programa de preservación integral

Programa de preservación integral

PRESERVAR el patrimonio tangible e intangible

¿Por qué preservar el patrimonio? Los objetos, las cartas, las fotografías, los planos, los libros, los expedientes, las resoluciones que las instituciones o las personas guardan pasan de generación en generación y constituyen un legado. Es el patrimonio tangible e intangible que nos abre las puertas al universo de aquellos seres humanos que los produjeron y a las relaciones que entre ellos se establecieron en el marco de los procesos históricos. A través de ellos se hace visible el pasado, posibilitando una investigación reflexiva que intenta descubrir las acciones de los actores sociales, sus logros y sus fracasos. El Patrimonio es nuestra identidad compartida, un legado recibido o encontrado que es necesario conocer para valorar en su justa medida, difundirlo, protegerlo, preservarlo e instalar el concepto de uso social responsable, compromiso que debemos poner en práctica para que no se pierda ni se destruya.

La necesidad de preservar nace de la identificación emocional hacia alguna imagen del pasado, en donde aparece algo que nos conmueve, nos ayuda a reconstruir nuestra historia personal, nuestra historia común. Esta identificación es la misma que tiene la sociedad como un todo hacia su propia historia. La necesidad de rescatar el pasado para mirar hacia atrás, entender y seguir adelante.
Nuestros museos, depositarios de la historia registrada, documentada y preservada, pueden hacer dialogar los argumentos de la razón con los afectos y las emociones. De esa manera, los museos construyen miradas sobre la compleja realidad social. La realidad es representada por medio de distintos patrimonios que no son “realidades en sí mismos”, sino que son una selección posible de “la realidad” que se construye y comunica. Nuestros “objetos musealizados”, con valor de signo-símbolo, son “patrimonio construido”, legitimados a través del tiempo, de la selección y de la valoración que realiza el museo o la comunidad. Al preservar estos testimonios y construir una mirada a partir de ellos, el museo se convierte en una institución cuya función social es la interpretación de la realidad a partir del análisis del pasado para comprender el presente y proyectar el futuro. El patrimonio ya no es considerado solamente como una realidad material y tangible, sino también como algo que se encuentra en proceso de evolución, en un continuo devenir, donde lo simbólico tiene un lugar privilegiado y desde donde se nos permite acercarnos a la realidad convencidos de que la preservación de la memoria también puede ser posible en su doble dimensión, material e inmaterial, tangible e intangible. (Francisca Hernandez Hernandez). Así, además de las funciones tradicionales del museo como la adquisición, la custodia, la restauración, la investigación, la exhibición y la difusión aparecen otras vinculadas a “la gestión de la preservación”. La “gestión del patrimonio natural o cultural” es una actividad política/transformadora para la protección real del patrimonio integral.

Debe sostenerse sobre un proceso educativo general,  integrando  varias acciones, entre las que aparecen la musealización y la interpretación, Marcelo Martín Guglielmino las define como disciplinas para la presentación del patrimonio al público, el objetivo es la concienciación de la sociedad respecto de los conceptos de fragilidad -ya que el patrimonio puede perderse-, de pertenencia -ya que el patrimonio “es” de la sociedad- y de perdurabilidad -ya que el patrimonio debe legarse a las generaciones futuras. En ese sentido  garantizamos que individuos, grupos e instituciones, enseñen y aprendan a reconocer, valorar, respetar, preservar la cultura, la historia, la naturaleza y la memoria,  este proceso se fortalece por medio de la difusión y la comunicación que amplían las posibilidades de acceso y disfrute del patrimonio social.